Injerto capilar: en qué consiste, quién es buen candidato, qué esperar del procedimiento y por qué la valoración con un tricólogo va primero.
El injerto capilar (o microinjerto) es un procedimiento en el que se trasladan folículos de una zona donadora —típicamente la nuca y los laterales, resistentes a la caída hormonal— hacia las zonas despobladas. Bien indicado y bien realizado, ofrece resultados naturales y duraderos. La clave está en dos palabras: bien indicado.
No toda caída de cabello se resuelve con un injerto. Antes de considerar el procedimiento, un tricólogo debe confirmar:
Señal de confianza: una clínica seria empieza con valoración y diagnóstico, te explica si eres candidato (y si no, por qué), y te da expectativas por escrito. Desconfía de paquetes cerrados sin valoración previa.
Nota: Nuvira es un directorio de profesionales verificados. Este artículo es informativo y no sustituye una evaluación médica.
En general, personas con alopecia androgenética estable, con suficiente zona donadora (nuca y laterales) y expectativas realistas. La caída activa no controlada, la alopecia areata activa y algunas alopecias cicatriciales no son buenos escenarios; por eso la valoración va primero.
El pelo trasplantado proviene de zonas resistentes a la caída hormonal, por lo que tiende a conservarse a largo plazo. Sin embargo, el pelo no trasplantado puede seguir cayéndose, y suele indicarse tratamiento médico para protegerlo.
Varía según el número de folículos y la técnica; en clínicas del país las cotizaciones frecuentemente parten de varias decenas de miles de pesos. Desconfía de precios muy bajos sin valoración médica previa.
Existen alternativas según el diagnóstico: minoxidil, finasteride (en hombres), PRP, mesoterapia capilar y tratamiento de las causas de la caída. Un tricólogo puede indicar el plan adecuado.